
Todos tenemos diferente umbral de dolor. Algunas personas con una simple infección estomacal se dan cuenta de que deben cambiar sus hábitos alimenticios, hacer ejercicio y procurar una vida mas sana; un pequeño estimulo le es suficiente a ellos para llevarlos a reflexionar y al cambio… Otros, en contraste, hacen caso omiso a las advertencias suaves y requieren hallarse moribundos con una cirrosis aguda o con una angina de pecho para decir: “caray, ahora si Tego que cuidarme…” Es cuestión de cómo se es… de cómo se reacciona…
Creo que tu eres de los que se mueven con un pequeño estimulo; de los que no esperan advertencias mayores. Yo, en cambio soy de las que siempre suponen que las cosas mejoraran por si solas… ahora es demasiado tarde…
Necesito verte. No puedo pensar en nadie más. El conocimiento de lo que hiciste por mi me ha mantenido viva los últimos meses, pero te confieso que en mis periodos de ofuscación el recuerdo se torna borroso y grotesco… saber que tuviste el valor y el cariño para defenderme y que fuiste capaz de dar esa mitad de tu vista por mi me ha proporcionado la energía de saber que fui amada alguna vez. Se que todas las mañanas al verte al espejo me recuerdas y yo, perdóname, me siento un poco mejor por eso…
Tal vez no puedas ayudarme. Se que darías tu vista completa por mi, si fuera necesario pero no quiero ser una carga mas. Ojala que vengas… aquí el tiempo transcurre muy lentamente. Podemos platicar como cuando estábamos en aquella habitación, tu en la cama después de haber perdido tu ojo izquierdo. Solo que ahora soy yo la que esta en cama y he perdido, igual que tu, algo irrecuperable. ¿Sabes? Hubiera querido no ser mujer, no ser tan débil, no haberme encerrado en mi angustia. No haber nacido…
Perdóname si te causo alguna preocupación innecesaria. Pero tarde o temprano tenia que hablar. Tu dolor fue conocido por todos y eso te ayudo a curarte, el Mio en cambio fue secreto y me ha ido matando lentamente con los años… Como ves, a veces todavía pienso con lucidez, pero solo a veces…
~
Siempre tenemos advertencias graduales hasta que llegamos al umbral de dolor. Hay personas que reaccionan con la simple voz de su conciencia o la lectura de un libro y hay otras que hacen oídos sordos a todo y solo cuando están hundidos se dan cuenta de que es momento de hacer algo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario